Atrás el edificio, tan gris omnipotente
Lejos esa avenida, larga, tan prepotente
Atrás el “microcentro”, el loco indiferente
Aquí llegan las rutas, de un viento diferente.
Atrás mi Buenos Aires, con la vida de siempre
Lejos la sinfonía de oficinas ausentes
Atrás los matutinos y todas las primicias
Aquí viven las rutas, anchas, sin avaricias.
Atrás los apurados que sofocan valijas
Lejos los transeúntes que refugian hendijas
Atrás el colectivo, el auto y la ambulancia
Aquí sienten las rutas, vastas en su abundancia.
Atrás la estantería, tan plena de mercados
Lejos los alarmistas, los dueños, los racistas
Atrás el condenado, el amo y los soldados
Aquí corren las rutas, abiertas, y siempre listas.
Atrás los asfaltados, las luces, los horarios
Lejos los asaltados, la voz y el noticiero
Atrás el gris Domingo, las filas y el salario
Sólo importan las rutas, cuando el ser es viajero.
Atrás la vida queda, las leyes, las matrices
Lejos lo que no ha sido, todas las cicatrices
Atrás los historiales, no hay puntos cardinales
Sólo escuchan las rutas, sonidos naturales.
Los vientos, las montañas, las llanuras esperan
Mil patrias se descubren. Tal vez las verdaderas.
Martín Moreno
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