Somos pasmosamente contingentes
Lo habrán notado.
Podemos estar, o no estar.
Al mundo no le incumbe nuestra existencia.
El planeta podría prescindir de nosotros, hoy mismo.
Somos un accidente del tiempo, o una grieta de la eternidad.
Da igual. A nadie le importamos.
Hacemos un escándalo alrededor de la muerte,
Pero finalmente la aceptamos sin chistar.
Nada hay más sincero ni más cierto que la muerte.
Somos los fugaces, los inconstantes,
No hay de donde asirse.
No hay pilares, ni verdades.
Nada es concreto. Nosotros mismos no lo somos,
Somos producto de una abstracción.
Somos los que no están. Los que ya no están.
Decimos que nos importamos, mutuamente.
Decimos que nos queremos y que nos extrañamos.
Lugares comunes.
Eso es lo que “creemos” sentir, en el mejor de los casos.
Nosotros no tenemos ya la capacidad ni la sensibilidad,
Para que algo nos importe realmente.
El mundo moderno nos ha “cosificado”, y nos ha restado densidad.
Somos volátiles, accidentales y occidentales.
Todo nos pasa por delante.
Vivimos en una escena simulada, donde simulamos sentir algo.
No nos conocemos ni una pizca.
No sabemos quiénes somos.
Apenas si llegamos a advertir…lo contingente de nuestra existencia.Martín Moreno
No hay comentarios:
Publicar un comentario