El anciano que duerme reposado
Como el gaucho de a poco acostumbrado
Mira lento el constante devenir
En las horas hechas para partir.
Como un indio, acosado y extinguido
O un obrero apagado y tan cautivo
El cantante que ya casi nada canta
Ni el espanto que ya a casi nadie espanta.
La noticia que todo lo repite
Y mastica, regurgita y emite
Cual sonido que ya no es escuchado
Cual memoria que todo lo ha olvidado.
Como historia hecha para imitar
O la euforia, lista para excitar
Todo en rueda, pasivo y conocido
Las lecciones, el lenguaje y lo aprendido.
El anciano dócil, ralentizado
Por costumbres, por Dios, amalgamado
Por los tiempos, por cuerdas y ruletas
Ingredientes donde el hombre es la treta.
Como el negro, y la sangre de inmigrante
Y el colono, el dictador y el delirante
Revoluciones que no revolucionan
Y soluciones que ya no solucionan.
El tirano resoplar de los relojes
Los demonios que renacen atroces
El espejo que refleja, reflejando...
Y nosotros que vivimos, aceptando.
Martín Moreno
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