Los días iguales, llanos, repetidos
El dolor, los finales, todo lo perdido
La angustia, la vida, la agonía
Las tumbas, la sangre, y las causas perdidas.
Los años, la calle y las soledades
El tiempo, los bares, y los funerales
El recuerdo, el olvido, todo lo inevitable
Un amor perdido, o una mirada amable.
La ausencia, la esencia, el saludo final
Lo malo, lo bueno, cualquier viejo ritual
El limbo inconsciente, lo bello y lo demente
El odio al presente, y el desprecio a la gente.
Lo humano miserable, aterrador
El hombre, siempre monstruo, domador
A veces la fugaz algarabía...
Y muy de vez en cuando, la alegría.
Por esto escribimos una poesía,
Con llanto, con resignada ironía
Escribimos porque ya nada es “coherente”...
Y para acostumbrarnos a la muerte.
Martín Moreno
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