Me gusta estar solo.
La gente, tiene siempre tan poco qué decir?
Y sin embargo, pues como habla…y habla…y habla.
No hay forma de que reparen en lo desafortunado del hecho.
Me siento a gusto, solo y en silencio
Nadie dice nada y no me veo en la obligación de simular estar hablando
Y entonces todo es más sencillo, más real.
Me duele menos la estupidez y me siento, levemente, a salvo.
Nadie espera nada de mí.
No es necesaria respuesta ninguna.
No hay nada mejor que este silencio personal, interior, unánime.
Es un silencio protector y abarcativo
Que me permite reconocerme vivo,
Lleno de preguntas, aterrado de miedos
Desesperado de esperas y confundido de confusiones.
Pero es un silencio sólo mío. Total.
Nadie puede entrar.
Nadie puede romperlo
Nadie puede sospecharlo siquiera.
Y es en el único lugar donde puedo, sinceramente, hablar.
Martín Moreno.
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