Suelto y merodeando la cornisa
Vuela un loco atravesado en la ciudad
Boina roja y una primorosa risa
Recortando imágenes de humanidad.
En un traje con papeles arrugados
Corre un hombre de mirada preocupada
Gesto serio y pantalones bien planchados
Toma un taxi que lo lleva hacia la nada.
Juega sola con la servilleta blanca
En la mesa del bar de la melodía
Piensa en todo y su corazón se estanca
Pues hay otra que le ha quitado la vida.
Hace frío cuando se frota las manos
La mañana esperando un colectivo
Que lo lleva a trabajos inhumanos
Que lo hunden en un mundo sin sentido.
Apurada baja por las escaleras
Su guitarra compañera de costado
Se ha burlado de la dolorosa espera
Y hoy se ríe con gusto de su pasado.
Dos se besan y otro atrás que se despide
Y otros dos que se separan de aquel sueño
Los proyectos de un amor siempre proclive
Al olvido al perdón sin ningún dueño.
Dos biromes en la manito estropeada
Estampillas de dolor multicolor
Estaciones de mil subtes dibujadas
A la sombra de un oscuro resplandor.
Tan ansioso mirando el clasificado
A la espera de ese dichoso trabajo
Su agonía de convicto encadenado
Lo consume dándole un pequeño tajo.
Son tantos anónimos que hay dando vueltas.
Son tantos anónimos que se me parecen.
Somos tantos anónimos buscando puertas…
Y de tantos que somos, nuestro dolor…desaparece.
Martín Moreno.
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